Fashion Week: ¿espectáculo o moda?
¿qué sucede cuando el show es más impactante que la ropa?
la tendencia en pasarelas de montar un gran espectáculo crece cada vez más, pero ¿realmente ayuda a la moda?

Chanel, como ya es costumbre, montó una gran escenografía para su show, durante la más reciente semana de la moda en París el martes pasado. en un casino falso, Chanel presentó su colección de alta costura para la temporada otoño-invierno, donde grandes celebridades jugaron ruleta, dados y cartas al centro del escenario

ésta no es la primera vez que se hace, ni la única marca que hace de sus desfiles un gran espectáculo: Alexander McQueen, Saint Laurent, Louis Vuitton y Dior también han venido presentando, desde hace varios años, sus colecciones en shows que impactan tanto o más que su línea

 

a brief history

supermercados, trenes y hasta lluvia han sido los escenarios fabricados para los más icónicos fashion shows de los últimos tiempos, pero la idea de una pasarela teatral no es nada nueva

a principios del siglo pasado, las grandes tiendas departamentales de Estados Unidos comenzaron a realizar shows para su clientela. en su gran mayoría, éstos se planeaban alrededor de un tema o historia y había un narrador. sin embargo, la escenografía no robaba el show

décadas después, al terminar de la Segunda Guerra Mundial, surgió lo que hoy conocemos como Fashion Week, y las pasarelas comenzaron a profesionalizarse. fue en ese momento que el teatro comenzó a quedarse de lado y los diseñadores empezaron a optar por presentar sus colecciones en escenarios sobrios, para años después regresar -de cierta manera- a la pasarela teatral. sin embargo, esta vez se hizo a través de grandes e impresionantes escenografías que complementen la colección

 

teatro en la era digital

grandes casas de moda han empezado a gastar millones en la producción, no sólo de sus piezas, si no del espacio donde las muestran: esos deseados shows en donde la expectativa es tan alta para la colección como para el espectáculo

y entonces es cuando surge la pregunta: ¿acaso estas producciones opacan lo que realmente importa: la propuesta? parecería que, en un principio, buscan enriquecerla. y de muchas maneras lo hace

hoy en día, la amplificación de las actividades dentro de todas las plataformas digitales se ha convertido en un básico dentro de las estrategias para la construcción de marca. por lo tanto, crear un contenido que sea viralizable, genere conversación y se convierta en un punto de contacto con el público es de gran importancia

las pasarelas, entonces, han dejado de ser sólo para unos cuantos. nos hemos despedido del tiempo en el que el público general únicamente consumía el contenido de fashion week a través de crónicas ilustradas con un par de fotografías de los desfiles

actualmente todos podemos ver los shows desde la comodidad de nuestra computadora, las marcas se han convertido en su propio medio. así, los videos o live-streamings de los shows se vuelven un must dentro de la estrategia de comunicación digital para las grandes casas de moda

no obstante, en esta era donde la información sobra y cada vez es más difícil impresionar a los internautas, las marcas deben de generar contenidos que sean relevantes e impactantes tanto dentro de la industria como para un demográfico masivo. es así como el gran teatro cobra importancia, ahora los diseñadores deben montar un casino, una fuente o un carrusel para atraer espectadores de todas partes del mundo a sus medios digitales

 

¿moda o espectáculo?

pero, ¿qué tanto importa dar espectáculo o ambientar de esa manera, cuando la finalidad de las pasarelas es mostrar la propuesta a editores y potenciales compradores –cuando lo que debe de impresionar es la ropa–?

así nos guste el glaciar de Chanel, nos emocionen los casi performances de McQueen o nos impresionen las grandes entradas de Vuitton, a veces estos escenarios pierden su propósito y le roban el protagonismo a lo principal: la colección

ahora, hay pasarelas –como la de Dior del lunes pasado– donde se monta un escenario que enriquece y armoniza a la perfección con los vestidos, faldas y demás prendas. una mezcla de wow-factor y sutileza que, mientras nos impresiona y enamora, no nos distrae de lo que realmente vamos y queremos ver. eso es lo que para nosotros todos deberían buscar: impresionar de manera elegante, siempre manteniedo el protagonismo y los ojos sobre la moda