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la desgarradora carta que escribió Frida a Diego desde un hospital
entre sus líneas podemos visualizar el extraño y fuerte amor que existía entre ellos

hoy celebramos un cumpleaños más de Diego Rivera, aquél brillante muralista que en su momento fue también un incansable luchador a favor del comunismo y también un incansable conquistador de mujeres

Rivera no era nada agraciado físicamente, pero aún así supo enamorar a las mujeres más hermosas de la época

el artista sin duda rompió con muchos esquemas de ese periodo, y en más de una ocasión su trabajo fue censurado debido a conflictos de interés. su arte puso en marcha el Movimiento Muralista Mexicano, el cual encontró una base ideológica en conflictos del momento como la Gran Depresión y la Primera Guerra Mundial y el cual incluyó a otros artistas como José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros

Diego no solamente es célebre por su legado artístico, sino también por la turbulenta relación que sostuvo con otro ícono de la época, Frida Kahlo

la historia de Frida y Diego es conocida por muchos, y a través de las décadas nos hemos sentido encantados por este cuento de amor y dolor, coloreado por el magnífico talento de ambos protagonistas

y es que no todos los días dos genios de este calibre se enamoran y dan vida a un vínculo con tantos matices

las infidelidades de Diego sumieron a Frida en un profundo dolor, pero el amor que sentía por él no encontró manera de morir jamás

a continuación, puedes leer una carta que escribió Frida a Diego antes de entrar al quirófano para que le amputasen la pierna, carcomida por la gangrena

a través de estas líneas, podemos visualizar el amor tan tormentoso y extraño, pero tan increíblemente fuerte y honesto que se tenían estos dos artistas

recordemos que Rivera le fue infiel a Kahlo con la propia hermana de ésta, Matilde, lo cual eventualmente los llevó a un divorcio, que sólo firmaron para volver a casarse nuevamente menos de un año después, y permanecer juntos hasta la muerte de Frida, en julio de 1954

Diego murió tres años después, en 1957

 

 

México, 1953

Sr. mío Don Diego:

Escribo esto desde el cuarto de un hospital y en la antesala del quirófano. Intentan apresurarme pero yo estoy resuelta a terminar esta carta, no quiero dejar nada a medias y menos ahora que sé lo que planean, quieren herirme el orgullo cortándome una pata.

Cuando me dijeron que habrían de amputarme la pierna no me afectó como todos creían. No, yo ya era una mujer incompleta cuando le perdí, otra vez, por enésima vez quizás y aún así sobreviví.

No me aterra el dolor y lo sabes, es casi una condición inmanente a mi ser, aunque sí te confieso que sufrí, y sufrí mucho, la vez, todas las veces que me pusiste el cuerno. No sólo con mi hermana, sino con otras tantas mujeres. ¿Cómo cayeron en tus enredos? Tú piensas que me encabroné por lo de Cristina pero hoy he de confesarte que no fue por ella, fue por ti y por mí, primero por mí porque nunca he podido entender, ¿Qué buscabas, qué buscas, qué te dan y qué te dieron ellas que yo no te di? Porque no nos hagamos pendejos Diego, yo todo lo humanamente posible te lo di y lo sabemos. Ahora bien, ¿cómo carajos le haces para conquistar a tanta mujer si estás tan feo,hijo de la chingada?

Bueno el motivo de esta carta no es para reprocharte más de lo que ya nos hemos reprochado en esta y quién sabe cuántas pinches vidas más, es sólo que van a cortarme una pierna (al fin se salió con la suya la condenada)… Te dije que yo ya me hacía incompleta de tiempo atrás, pero ¿qué puta necesidad de que la gente lo supiera? Y ahora ya ves, mi fragmentación estará a la vista de todos, de ti… Por eso antes de que te vayan con el chisme te lo digo yo “personalmente”. Disculpa que no me pare en tu casa para decírtelo de frente pero en estas instancias y condiciones ya no me han dejado salir de la habitación ni para ir al baño. No pretendo causarte lástima, a ti ni a nadie, tampoco quiero que te sientas culpable de nada, te escribo para decirte que te libero de mí, vamos, te “amputo” de mí, sé feliz y no me busques jamás. No quiero volver a saber de ti ni que tú sepas de mí. Si de algo quiero tener el gusto antes de morir es de no volver a ver tu horrible y bastarda cara de malnacido rondar por mi jardín.

Es todo, ya puedo ir tranquila a que me mochen en paz.

Se despide quien le ama con vehemente locura,

Su Frida