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¿por qué somos adictos al amor?
la ciencia empieza a develar los misterios detrás de la emoción que mueve al mundo

a lo largo de la historia de la humanidad, los artistas han sido los que más se han dado a la tarea de entender el amor. ahora, los científicos también sienten curiosidad por saber qué existe fisiológicamente detrás de esa emoción

algunos grupos utópicos afirman que en un futuro, cuando la humanidad sea mucho más evolucionada, el amor va a estar garantizado para cada ser humano porque será provisto químicamente a través de una ingeniería genética en el momento de la concepción

las hormonas vasopressin y oxytocin tienen mucho que revelar acerca del amor humano, éstas se liberan sobretodo durante las relaciones sexuales y comienzan a generar una especie de adicción química entre dos seres. se descubrió también que los individuos monógamos tienen mayores niveles de vasopressin en el circuito de recompensa cerebral que los que son polígamos o infieles

en el año 2000, se llevó a cabo un estudio en University College de Londres que trataba de saber más acerca de aquellas zonas del cerebro que se activan con el amor romántico. se analizó a estudiantes que estaban locamente enamorados y se les realizó un scanner cerebral para ver sus patrones de actividad

los resultados fueron sorprendentes. se descubrió que una muy pequeña parte del cerebro humano se activa con el amor de pareja en comparación a la parte involucrada en el amor amistoso o familiar. los científicos se maravillaron al ver que esa intensísima emoción era generada en un área tan pequeña del córtex

también se observó que los espacios cerebrales activos en el amor son diferentes a aquellos que se accionan en otros estados emocionales, como el miedo o el enojo. sin embargo, los presentimientos y la euforia se generan en esa misma área donde se genera el amor

los cerebros de las personas que están profundamente enamoradas se ven como los cerebros de personas que están experimentando altos niveles de euforia después de consumir algún tipo de narcótico

en otras palabras, el amor utiliza los mismos mecanismos neuronales que se activan durante un proceso de adicción: somos literalmente adictos al amor